Publicado: 12 de Septiembre de 2015

Cada vez más científicos y especialistas en el campo neurológico están de acuerdo en afirmar que no tan solo tenemos un solo cerebro, el que está en la cabeza, sino que tenemos otro, el segundo, en nuestra barriga.

Aunque  nuestra psique está controlada por nuestro cerebro, mientras no se demuestre lo contrario, no podemos negar que los principales estados emocionales están muy relacionados con el Sistema nervioso entérico, más conocido como “Segundo cerebro” y que controla todo el sistema digestivo. Un sistema con millones de neuronas y con neurotransmisores idénticos a los del cerebro craneal.

No trataremos en este artículo ni de neuronas ni de neurotransmisores. Iremos más allá de las características físicas de estos dos cerebros y nos centraremos en sus  aspectos más sutiles, sus emociones. Para ello dejaremos de lado los aspectos biológicos y neurológicos, más propios de ser disertados por especialistas médicos, y nos centraremos en la personalidad, por así decir, de  nuestros analizados.

En los últimos años, desde el campo kinesiológico y siguiendo otro camino de entender nuestro cuerpo; camino más propio de otras medicinas o maneras distintas de entendernos, he ido observando con mis pacientes que sus conflictos o enfermedades pueden resolverse de otra manera. Pero para resolverse de otra manera hay que saber y entender primeramente porqué se ha generado.

Ciertamente y sin saber mucho podemos entender que nuestro cuerpo necesita de un ordenador para hacerlo funcionar, al estilo de un robot que necesita que haya alguien que le de las ordenes. Hasta el día de hoy esta función la ha realizado nuestro cerebro craneal, el que está dentro de nuestra cabeza. En la actualidad ya los científicos hablan de un segundo cerebro con algunas características parecidas al primero, el sistema digestivo.

Por ejemplo, si nos ponemos nerviosos al hacer un examen, nos ponemos malos con sus consecuentes síntomas (estrés, diarrea, vómitos,…). Esto podría significar que nuestro cuerpo está manifestándose frente a unas emociones que le han provocado una alteración en su equilibrio vital. Pero ¿de dónde vienen estas emociones?

En muchas partes del mundo, las distintas emociones son vinculadas con distintos órganos de nuestro cuerpo. Demostrado con creces que delante una retención de líquidos es el primer síntoma que nuestros riñones nos muestran para solucionar un miedo conocido o desconocido. Miedo que en función de su grado de intensidad no se limitará a una simple retención de líquidos pudiendo llegar a extremos no deseados y muchas veces irreversibles.

Si nos centramos en los órganos que forman el sistema digestivo podemos destacar el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. Su desequilibrio y así lo dicen los neurólogos es capaz de poner nervioso y dominar a su compañero, el cerebro. Cada uno de estos tres órganos tiene vinculada una emoción vinculada a la digestión de “información”. Esta información mal procesada conllevará la creación de síntomas físicos o psíquicos que alterarán el equilibrio del cuerpo.

La pregunta ¿Qué cerebro controla a quien? nos llevará a una próxima reflexión ¿Podría ser que las enfermedades neuronales del cerebro craneal fueran originadas en su origen por desequilibrios en el cerebro digestivo?

Continuará…