Publicado: 14 de Agosto de 2015

Trabajar con enfermos que tienen Esclerosis no es fácil, y más si esta es una ELA (Esclerosis lateral Amiotrófica).  La esclerosis lateral, es terrible y muy delicada de tratar, básicamente porque la gente te viene a visitar ya muy tarde y con el proceso degenerativo ya muy avanzado. Y más cuando te vienen como última alternativa porque lo han probado todo y nada les ha funcionado.

La Esclerosis en placa o múltiple como también se la conoce, es un poco más fácil de tratar y de ver rápidamente grandes resultados, porque todas ellas, sin excepción, tienen una memoria transgeneracional ligada a esta enfermedad. Y si su inconsciente nos lo permite, y de esto ya nos ocuparemos nosotros que quiera, la vamos a encontrar en su árbol genealógico.

¿Y que encontraremos detrás de la inmovilización del paciente? Encontraremos alguna situación de inmovilidad sobre algo que no quería alguien de sus generaciones anteriores, y que le causó un gran, no un pequeño, sino un “gran” conflicto en él.

Desde esta perspectiva podemos afirmar, y no lo digo yo, lo dice el máximo especialista en el tema, Salomón Sellam de quien aprendí, y de la que con mi experiencia así lo puedo certificar, que todas las esclerosis en placa están aquí para reemplazar a un muerto, un muerto como mínimo, puedes ser dos, tres, cuatro, cinco,…Todas ellas son historias de muertos.

En una Esclerosis en Placas lo primero que hay que buscar los muertos que han habido en la familia y con el cual o con los cuales está unido el paciente. El hecho de estar inmóvil es hacer el muerto vivo, y por supuesto para la familia es mejor tener un muerto viviente que un muerto muerto.

Pero como estas historias de muertos no le pertenecen, si somos capaces de desprenderlas de nuestro paciente, nos será mucho más fácil ayudarle a sanar.

Con la ELA se nos complica la cosa. Aún así, sin ser su conflicto un problema concreto como en la Esclerosis en placas, desde este planteamiento estamos tratando algunos pacientes con buenos resultados. Intentamos así parar su degradación, siempre desafortunadamente vinculada al estado en que el paciente nos llega a la consulta en la primera visita.

Podemos hoy casi certificar que con pacientes en primera fase es “relativamente” fácil parar el proceso destructivo neuronal motor y intentar revertir el proceso. Intento que estamos protocolizando en la actualidad y que esperamos que pronto pueda ya salir a la luz para que sea el máximo efectivo posible para el bien de los pacientes y para el bien de sus familiares.